El mercado inmobiliario comercial de la ciudad atraviesa un momento crítico. La desocupación de locales comerciales en el centro de la ciudad de Paraná alcanzó niveles alarmantes, superando incluso las crisis históricas del final del 2001 y las severas dificultades que dejó la pandemia. El rubro más castigado es el textil
Así lo advirtió Saúl Hojman, referente del sector inmobiliario local, quien detalló los motivos detrás de este escenario: “El fenómeno responde principalmente a la fuerte caída del poder adquisitivo a nivel nacional y no exclusivamente al costo de los contratos”, aseguró.
De hecho, desde el rubro sostienen que los valores de los alquileres han experimentado una baja de al menos un 30% en términos reales.
Pese a esa depreciación en valores constantes, sostener un comercio básico en la peatonal exige hoy entre 2,5 y 6 millones de pesos mensuales, dependiendo de los metros de frente, la superficie total y el tipo de negocio.
En este duro escenario económico, el sector más castigado y con mayor índice de cierres es el textil. La incipiente importación y la retracción del consumo derrumbaron los precios unitarios de las prendas a menos de la mitad, volviendo insostenible la rentabilidad para muchos emprendedores locales que terminan bajando las persianas.
Esta dinámica de crisis está forzando, al mismo tiempo, una rápida reconversión comercial en la capital entrerriana.
Los espacios que dejan vacíos las tiendas de indumentaria comienzan a ser ocupados paulatinamente por negocios dedicados a la cosmética o locales de artículos importados de Asia.
Según el relevamiento de la inmobiliaria realizado sobre aproximadamente 700 inmuebles de la zona, el impacto geográfico también es dispar. “La mayor tasa de desocupación se observa en las calles transversales a la peatonal. Al no contar con el mismo volumen de circulación de transeúntes que la vía principal, la caída general de ventas golpea de lleno a estos comercios periféricos”, analizó el especialista.
Finalmente, al referirse a quiénes son los más golpeados, Hojman destacó: “La crisis afecta principalmente a los negocios más recientes o con poco stock de mercadería. Los locales históricos y consolidados, por el contrario, logran sostenerse adecuando sus números a la nueva realidad”.
Como contracara a este panorama comercial, señaló a Canal 9 Litoral que el mercado inmobiliario de viviendas -especialmente el de departamentos pequeños- mantiene una demanda constante y ocupación casi total, fuertemente impulsado por la temporada estudiantil en la ciudad.
